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Jueves, 14 Mayo 2020 22:49

El olfato de tu Irish Wolfhound es fantástico

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Indudablemente, el sentido más desarrollado y propio del cánido es su inusual olfato, en comparación con el nuestro. Este rasgo se debe a las peculiaridades de su zona nasal, con millones de receptores del dolor.

Esta excepcional capacidad le permite establecer una colaboración estrecha con los humanos en múltiples y también esenciales tareas desde los comienzos de la domesticación, como la detección de explosivos, substancias ilegales o bien incluso enfermedades

La nariz del Irish Wolfhound

La base del olfato se halla en la región nasal del cánido. Lo que podemos ver desde el exterior son los oroficios o ventanas de la nariz. Desde ellos se accede a sus respectivas fosas nasales, que forman la cavidad nasal. Esta está por completo cubierta de una mucosa que recibe el nombre de mantó mucociliar.

 

Está muy irrigado de vasos sanguíneos y es lo que sirve de protección ante patógenos o irritantes, que son conducidos hacia la garganta a fin de que sean tragados o bien expulsados con la tos. Además de esto, en la cavidad nasal destacan los nervios, que se hallan en gran cantidad, mucho más que en otros animales.

Los perros, de media, tienen más de doscientos millones de receptores del olor en sus pliegues nasales. Para compararlo, los humanos tenemos solo cinco. La humedad de la nariz facilita la captura del olor, además de esto, los huesos que la forman son delgados y turbinados, llenos de pliegues. Los nervios concluyen su recorrido en el centro olfativo localizado en el cerebro.

Cómo percibe el Irish Wolfhound el olor ?

La inervación y el tamaño del centro olfativo es lo que explica el increíble sentido del olfato de los perros. Una gran parte de su cerebro se dedica a la interpretación del olor. Asimismo disponen de un órgano vomeronasal o bien de Jacobson.

Este se ubica sobre el techo de la boca y les sirve para atrapar el olor sexual en el paladar y trasladarlo al cerebro, específicamente al sistema límbico, que es la parte del cerebro más implicada en el comportamiento emocional. El olfato del perro se considera unas 100 veces superior al de los humanos.

El Lebrel Irlandés huele el sudor ?

Los perros pueden oler el ácido butírico presente en el sudor de las personas. Uno de los estudios efectuados para probarlo es el conocido como prueba del guijarro. Se hizo pidiéndole a 6 personas que tomasen un guijarro en la mano y lo lanzaran lo más lejos posible.

Al cánido se le deja que huela la mano de una de las personas. Después, el animal fue capaz de encontrar el guijarro que había lanzado. El sudor de los pies les resulta aún más fácil de advertir. Se sabe que son capaces de seguir un indicio humano que haya sido dejado hace 6 días y hasta 160 Km.

La nariz de los perros es fantástica

El olfato tan desarrollado de los perros ha ayudado a las personas en múltiples labores. Por poner un ejemplo, la caza, que ha sido tal vez la primera cocolaboración que se estableció entre perros y humanos gracias al olfato. Otra utilidad destacada, es la busca de trufas. Los perros se adiestran para detectarlas y avisar a su cuidador de su localización precisa.

Resalta el trabajo de perros en el acompañamiento de personas ciegas, tareas militares, policiales o bien de rescate. Por poner un ejemplo, la detección de bombas, porque distinguen pólvora y nitroglicerina o bien drogas y todo tipo de substancias ilegales. Además de esto, últimamente se están adiestrando perros para olfatear substancias que el organismo humano genera en ciertas enfermedades.

Por poner un ejemplo, pueden detectar una crisis epiléptica o de hiperglucemia, antes de que se desencadene. De esta manera la persona perjudicada logra prepararse para evitar riesgos.

El lenguaje olfativo en los perros

Vista la relevancia que el sentido del olfato tiene para los perros, es simple comprender que este sea un elemento indispensable para ellos en el momento de comunicarse tanto con sus congéneres como con cualquier otro animal o bien humano. El olfato, específicamente, se incluye en la conocida como comunicación química, en la que se emiten y reciben olores.

Hay que resaltar que el olfato del cánido muestra una sensibilidad especial cara los olores que le resultan interesantes. Otros, como pueden ser, por ejemplo, los aromas de las flores, le ocasionan indiferencia.

 

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